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Leonel Duarte. Delantero de la selección cubana de futbol

Leonel Duarte. Delantero de la selección cubana de futbol

En Brasil 2014 fijan sus esperanzas los amantes del más universal en nuestro país. Cuando Andrés Iniesta “clausuró” el pasado 10 de julio la más reciente edición de la Copa del Mundo, aun los cubanos soñamos con un cupo en el magno evento.

Mi compromiso con esta disciplina es más gigante que cualquier deuda externa o cuenta en Wall Street; su práctica va más allá de un hobby. Ahora desde mis labores de periodistas la renumero; sin embargo, mi mayor responsabilidad es con el fútbol local.

El mensaje de “venced o morir” del fascista Mussolini a sus pupilos en la final ante Francia en 1938 fue al parecer, asumida como una especie de sentencia para los muchachos de La Mayor de las Antillas, cuyas actuaciones (estuvieron solo en una oportunidad) en estas lides pasarían al pabellón de fusilamiento.

Mas, lógicamente, no constituyó el mandatario italiano el asesino del camino balompédico en la Isla. La interrogante con respecto a la presencia inmediata de Cuba en estas justas me choca a diario, aunque no me encuentro entre los escépticos al tema.

Esta nación del Caribe tampoco participa en las contiendas globales de equitación, patinaje; y muy dispersas son las actuaciones en las de baloncesto, polo acuático, nado sincronizado o la natación. Por otro lado, cabe apuntar los logros del sistema deportivo cubano, fabulosos, al punto de alcanzar el quinto escaño en la Olimpiada de Barcelona en 1992.

Mientras, si echamos un vistazo a los Stevenson, Linares, Sotomayor, Mireyas o Ascuys, entonces las cosas cambian. Imagino a los españoles, holandeses, argentinos o los propios brasileños con una duda igual de inmensa a la nuestra.

Y es que el deporte no está exento a la cultura y costumbres de cualquier sociedad. Lejos de rendirse o negarse a esta pasión planetaria, la cuestión radica en laborar fuerte sin vendas en los ojos.

¿La economía? Por supuesto, influye con vital importancia. He escuchado en reiteradas ocasiones colegas, quienes se refieren a esta andanza de 90 minutos como una de las más baratas. Por favor, sin una gaviota no hace verano, entonces, una pelota no es sinónimo de fútbol.

Sin ánimos de ofender, pero ese criterio se acerca a la ignorancia. No estamos en presencia de un juego de mesas. ¿Saben ustedes cuánto ha costado formar a Lionel Messi o a Ronaldinho? Pongo dos ejemplos de latinos provenientes de barrios humildes, mas con el tiempo el sistema explotó sus extraordinarias condiciones naturales para convertirlos en máquinas del negocio FIFA.

Para moldear a un futbolista se requieren recursos inimaginables.

Como ya me había pronunciado, se necesita además del aspecto idiosincrásico; sí no pregúntenle a los del gran Imperio monetario del norte, quienes nunca lograrán equiparar su soccer con el verdadero arte de anotar goles.

Las potencialidades nacen del empeño y sacrificio, factores todavía insuficientes en vista de evitar el estancamiento de las jóvenes perspectivas de la selección nacional, entre ellos: Marcel Hernández, Leonel Duarte o Sánder Fernández, todos menores de 23 años y sobrados de talento.

Raul González, DT principal, tiene el gran reto de llevar el equipo a la élite. Por tal razón las estrategias para contrarrestar las dificultades, (bajo nivel del Campeonato doméstico, escaso roce foráneo y endeble pensamiento técnico-táctico), se hacen urgentes.

El proyecto Gol como contrapartida a lo anterior, toca nuevamente las puertas del archipiélago. Conocimos la aprobación constructiva de una cancha sintética en un costo de más de 80 mil dólares. El terreno de La Polar en La Habana, donde se realizó en 1911 el primer choque oficial en Cuba, resultó el escogido para la obra en conmemoración al centenario de la fecha.

De pronto se precisa esperar con calma los resultados. Los amistosos internacionales se vuelven imprescindibles. El mes anterior los enfrentamientos con clubes de primera división de El Salvador significaron bálsamo para unos pies “semidescalzos”, listos para afrontar los retos venideros.
Primero gateamos y luego corremos. Poco más de 365 días aguarda para enrumbarnos hacia el 2014; y aunque la clasificatoria en CONCACAF se torne color de hormiga, permanezco optimista. Es una tarea tortuosa pero no Misión Imposible.
Ahora sí la mesa de 22 quedó servida, entonces: ¿Cuba irá al Mundial?

Existen los que son pesimistas

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